viernes, agosto 11, 2006

Si alguien todavía se asoma por aquí, le aviso que dentro poco tiempo borraré esta bitácora. Mi vida está llena de asuntos pendientes y debo empezar a deshacerme de muchos. Para bien o para mal, ya no me alcanza el tiempo para escribir aquí.

Agradezco a quien me haya leído, tal vez en el futuro nos volvamos a encontrar...

lunes, julio 31, 2006

¡Devuélvanme mi ciudad!

La capital de México es un caos, las explicaciones que dan son insuficientes y todo el lío se armó por culpa de éste.

viernes, julio 21, 2006

¿Qué pasaría si en medio de mi depresión me tirara desde un puente?

Lo más seguro es que me salieran alas...

lunes, junio 26, 2006

Semejanzas II
Wicca:
Cada individuo tiene una relación estrecha y personal con los dioses (principio masculino y principio femenino) que poco tiene que ver incluso con los compañeros de su coven; cada quien sabe cómo desarrolla esa relación, es decir, cada quien es wiccano a su muy particular modo.

Budismo:
Cada individuo tiene la capacidad de alcanzar la Iluminación; para llegar a ella hay que seguir el Camino Medio, pero hay muchas maneras de caminarlo (escuelas, tradiciones, vehículos). Cada individuo se identifica con alguno y lo sigue. Buda dijo que hay tantos modos de alcanzar el Nirvana como personas.

Comentario:
Al fin de cuentas, ambos respetan la individualidad de los seres humanos y ponen a su alcance distintas herramientas para desarrollar la espiritualidad. En este sentido, el budismo es más restringido en tanto que es una religión institucionalizada (regulada por un número determindo de guías y autoridades).

Semejanzas I
Wicca:
Su objetivo es ser uno con el Universo y los dioses.

Budismo:
Su objetivo es desprenderse del "Yo" para disolverse en la Nada.

Comentario:
Al fin de cuentas, ambos caminos terminan de un modo semenjante: como parte integral de algo mayor que el individuo.

jueves, junio 22, 2006

Anoche volé sobre las alas del deseo. Él me llevaba de la mano a través de las calles de Casablanca, nos besamos y cantamos bajo la lluvia. El nuestro era un amor prohibido, robado, inesperado, que se atreve a vivir en el lado oscuro del corazón. Tirados sobre la hierba le pedimos al tiempo que volviera, que nos diera una segunda oportunidad. ¿Tendremos un mañana para volar? Yo le regalaría todo un racimo de estrellas y entonces él bailaría conmigo un último tango en París. Justo antes del amanecer, él susurró en mi oído: "Yo siempre voy a quererte, siempre voy a esperarte".

Cuando desperté comprendí que ya he visto demasidas películas...